Es curioso cuando estás en nada, no tienes ideas y estas en el máximo aburrimiento y los estímulos externos se acercan a ti dándote fuentes de inspiración para crear. Una simple caminata ajena puede generar miles de ideas que empiezan a entrelazarse y se terminan enredando con otras ideas en tu mente.
Y así empiezan las voces a preguntar miles de cosas que generan ideas que conscientemente no quieres procrear, pero es obvio que hay un interés semi oculto por crear dichas ideas, pero simplemente atinas a suprimirlas porque no vienen al caso, pero cuando de repente el medio ambiente te cita a maquinar en ellas, las ideas fluyen sucesivamente y antes del siguiente parpadeo ya pensaste mil cosas que no hubieras pensado antes de ese parpadeo, derribando así una pila de conceptos, valores e intereses en una centésima de segundo.
Todo esto termina por ser irrealmente cierto, es decir lo piensas pero no lo piensas, porque cuando lo pensaste en ese fragmento de parpadeo todo podía ser posible, pero al culmino de dicho parpadeo tu otro yo te hizo darte cuenta que estabas pensando incoherencias y así el siguiente paso es la represión que te llevara inevitablemente al olvido paulatino.
(…hasta que nuevamente aparezca esa ráfaga brusca a alborotarte las ideas en tu mente…)
