lunes, 1 de marzo de 2010

Necesidad o necedad

Necesitar algo que entienda las palabras retumbantes sin necesidad de oírlas
Que perciba las miras sigilosas entre muros de contención contrastantes
Que escuche el grito interno del volcán en erupción sin necesidad de que estallen vidrios internos
Que sepa palabras que jamás saldrán de bocas cerradas por tela arañas de miedo
Que entienda el silencio fucsia entre cables de electricidad
Que conduzca por un sendero distinto pero unido al primordial
Que con tres respiros bruscos haga volver el brillo de los postes de alumbrado público
Que guíe pasos en marcos de pinturas antiguas hacia la realidad por medio de la ficción natural de carretas privadas
Que beba el agua de la botella morada sin rencores ni presiones
Que corra sin temor a tropezar con las mismas rocas que tropecé y que hice tropezar a todos los soldaditos de guerras vencidos
Que nade de espaldas en mar abierto sin temor a la marea alta y turbulenta de la locura inminente que domina cerebros cambiantes
Que sea arena sedosa entre telas verdes de ritmos pulsocortantes
Que inhale fuegos artificiales cuando estallan en corazones de piedra tallados por el paso de las lunas llenas.
Que nazca en acordes musicales y muera en puntos finales de oraciones sacadas de palmas de manos intermitentes

Necesitar algo que entienda neuronas multicolor y acepte el molde como es
Necesitar algo que comprenda que entre las rosas negras y los lentes sombríos hay mundos diferentes

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